Laguitos tranquilos con castores, osos cabreados y glaciares aterradores: aquí van las siete mejores rutas de senderismo de… alaskia… alaske… ¡Alaska!
¡Ey, aventurer@ sin miedo! ¿List@ para lanzarte de cabeza a senderos perdidos, caminatas por el bosque y un frío capaz de congelarte los pezones? Pues genial, porque aquí encontrarás las rutas de trekking más espectaculares de Alaska, de esas que te harán dejar de quejarte cuando no encuentras aparcamiento.
¿Cuál ha sido hasta ahora la cosa más aventurera que te ha pasado? ¿Recuperar el móvil que se te cayó dentro del váter de una discoteca usando un guante de papel higiénico? ¡Bah, cosa de aficionados!
Te aviso: Alaska no es para pijos. Cada sendero es una patada en el culo a la pereza, así que prepárate para sudar, despeinarte, esquivar cagadas de alce y sacar tu lado de oso cabreado.
Pero créeme, valdrá la pena. Prepárate para poner a prueba tus pulmones y tus botas, porque aquí la cosa va en serio… vamos allá.
Lee también: ¿Cuándo demonios ir a Mongolia? Cómo sobrevivir al clima más psicópata del mundo
1. Horseshoe Lake Trail: el senderito para romper el hielo (¡no literalmente!)
Vale, acabas de llegar a Alaska, estás un poco desubicad@ y quizá todavía con la tripa llena del vuelo intercontinental. No pasa nada, el Horseshoe Lake Trail es perfecto como aperitivo.
Es un paseíto tranquilo, sin demasiadas exigencias, ideal para estirar las piernas y empezar a respirar ese aire fresco de Alaska. Pero no pienses que es un paseo para abuelitas, ¿eh? El sendero bordea un lago precioso donde podrás espiar a los castores construyendo sus presas ilegales. Esos pequeños ingenieros de cola plana son unos auténticos profesionales, ¡y verlos trabajar es todo un espectáculo!
2. Harding Icefield Trail: conviértete en el rey del mundo (¡pero jadeando como un viejito!)
Bueno, ahora la cosa se pone seria. Si pensabas que el Horseshoe Lake Trail molaba, prepárate para quedarte con la boca abierta con el Harding Icefield Trail. Aquí se sube, demonios, ¡y se sube bastante! Más de mil metros de desnivel para llegar a un mirador que te hará sentir como el dios del mundo.
Debajo de ti se extenderá el Harding Icefield, una masa de hielo gigantesca que hará que Into the Wild parezca un salvapantallas cutre.
Pero el esfuerzo, las piernas pidiendo clemencia y el sudor corriéndote por los ojos quedarán más que recompensados con unas vistas impresionantes. Y si tienes suerte, incluso podrás ver un águila calva volando majestuosamente sobre tu cabeza. ¡Un auténtico orgasmo para los ojos, pero una tortura para las piernas!
3. Flattop Mountain Trail: la caminata rompepiernas con vistas a Anchorage
¿Te apetece una buena sudada con vistas a la ciudad? ¡Flattop Mountain Trail es lo tuyo! Este sendero, cerca de Anchorage, es un auténtico rompepiernas, con una buena subida que te hará maldecir a quien inventó Alaska. Pero cuando llegas arriba… ¡menudo espectáculo!
Tendrás todo Anchorage a tus pies, con las montañas alrededor enmarcándolo como una postal. Aquí hasta los salmones se paran a decir: “¡madre mía!”.
Si haces una foto aquí, Dios te pide derechos de autor: ¡demasiado bonito para ser gratis!
Y si eres de l@s aventurer@s, también hay un tramito de scramble —una trepada de las de usar manos, hablando claro— para llegar a la cima de verdad, solo para ponerle un poco de picante al asunto. Eso sí, no te vengas arriba, que un resbalón aquí no se lo deseo a nadie. ¡Aquí hasta las cabras montesas se lo pensarían dos veces: prudencia!
4. Exit Glacier View and Overlook Loop: el trekking fácil para darte un respiro de las subidas asesinas
No todos los trekkings tienen que ser una maratón mortal, ¿no? Si te apetece algo más tranquilo, pero aun así con un gran impacto visual, el Exit Glacier View and Overlook Loop es la elección correcta.
Es un senderito facilísimo que te llevará a pocos pasos del glaciar Exit, una impresionante lengua de hielo que desciende de las montañas, ¡lista casi para plantarte un morreo con alegría!
Podrás admirar sus tonos de azul intenso, escuchar el crujido del hielo y quizá, si tienes suerte, presenciar un “calving”, es decir, cuando un trozo del glaciar se desprende y cae al vacío con un estruendo. (El ruido es más o menos como cuando se te cayó el móvil al váter…)
5. Savage Alpine Trail: el sendero salvaje, reino de los osos cabreados
¿Conoces el Parque Nacional Denali? Mola, ¿verdad? Pues imagina que el Savage Alpine Trail es como su patio de recreo personal, solo que en vez de columpios hay osos tan grandes como frigoríficos.
Este sendero no es precisamente un paseo por el parque de debajo de casa: prepárate para sudar como un cerdo en una discoteca mientras subes por rutas que parecen dibujadas por un caribú borracho. Pero, madre mía, ¡qué vistas! Te encontrarás en medio de valles que parecen sacados de una película fantástica y en crestas donde te sentirás más solo que un calcetín desparejado.
Pero, lo repito, ¡OJO CON LOS OSOS! Haz ruido, grita como si estuvieras cantando tu canción favorita a pleno pulmón en la ducha, y sobre todo, NO OLVIDES el spray antiosos. Usarlo quizá no sea lo ideal, pero que te despedace un grizzly lo es bastante menos. Si vuelves a casa enterit@, tendrás una historia que contar que dejará en ridículo incluso a tu tío ese que fue a pescar a Noruega y pescó un salmón igualito a su mujer.
6. Little O'Malley Peak Trail: una vista de 360 grados que dará envidia hasta a los drones de Papá Noel
Volvemos por la zona de Anchorage para otro trekking de los buenos: el Little O'Malley Peak Trail. Este sendero te engaña: empieza tranquilo (¡maldito traicionero!), pero luego se hace notar, ¡con una subida que te va a patear el culo!
Pero no te rindas, porque cuando llegues arriba, ¡vaya si vale la pena! La vista es tan espectacular que te parecerá que vas montad@ en un reno de Papá Noel. Desde aquí verás un panorama de 360 grados, con las montañas en el horizonte y los lagos brillando como la sonrisa de Eddie Murphy en la oscuridad, algo que te hará olvidar las piernas temblorosas y te entrarán ganas de bailar la macarena con los lobos.
Es el lugar perfecto para soltar un suspiro de alivio, disfrutar del silencio (interrumpido solo por tu respiración asmática) y sacar fotos brutales. Y, seamos sinceros, ¡la satisfacción de haber llegado arriba después de tanto esfuerzo no tiene precio!
7. Portage Pass Trail: unas vistas brutales del glaciar y cascadas que te harán decir WOW
Y para terminar por todo lo alto, te llevo al Portage Pass Trail, que es un poco como el último trozo de pizza cuando estás a dieta: sabes que no deberías, ¡pero maldita sea si no lo quieres! La subida del principio es un poco puñetera, te hace sudar como un radiador roto en pleno agosto. Pero una vez llegas arriba, ¡es como ganar la lotería!
Tienes una vista del glaciar Portage que te hace olvidar todos los tacos que estabas soltando cinco minutos antes, y las montañas de alrededor parecen puestas ahí aposta para que hagas la foto del año. Y luego están las cascadas, que no serán las del Niágara, pero tienen una presencia brutal, perfectas para hacer una pausa y fingir que estás en un anuncio de agua mineral con Messner. Sí, habrá un montón de gente, pero el paisaje es tan increíble que ni te darás cuenta.
Lee también: Hell's Gate National Park en Kenia: ¡descubre el parque “infernal” de El Rey León!
Una aventura salvaje que lo rompe: ¡corre a Alaska!
Entonces, ¿te he convencido para dejarlo todo y venirte con nosotr@s a Alaska? Olvídate de las vacaciones aburridas y previsibles: ¡aquí la cosa va en serio! Y si quieres vivir una experiencia inolvidable sin tener que preocuparte por organizar nada (salvo preparar las botas de montaña), te recomiendo echar un vistazo a nuestro viaje en grupo de 13 días por Alaska.
Viajaremos a bordo de increíbles motorhomes, estaremos rodeados de la naturaleza más salvaje y tendremos la oportunidad de ver osos, ballenas, águilas y mucho más. ¿A qué esperas? ¡Reserva tu plaza antes de que se agoten! Te esperamos con toda la energía del mundo y list@s para comernos la montaña.