No solo sushi y ramen, también soba y takoyaki: ¡rindámonos ante la variedad de sabores del País del Sol Naciente!
Seamos sinceros: Japón es el paraíso para todos los que adoramos comer sin medida y no podemos resistirnos al encanto de la cocina asiática.
Pero, ¿alguna vez te has preguntado qué se come de verdad en Japón?
Spoiler: no es solo sushi, aunque obviamente también forma parte del plan. Hoy te llevo de viaje culinario para descubrir siete platos que te harán decir: “¿Pero qué demonios estoy comiendo?”, “¿Es legal que algo esté tan bueno?” y, justo después, “¡Quiero más!”
Te recomendamos leer este artículo con el estómago lleno, porque podría tener un desagradable efecto secundario: darte un hambre tremenda.
Prepara tus palillos, ponte el babero de las grandes ocasiones, súmate a tus pantalones más cómodos (¡nada de cinturones apretados!) y prepárate para este festín.
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1. Sushi – El arte de arriesgarse (con la cartera, no con la vida)
Claro que sí, no podemos hablar de comida japonesa sin mencionar al rey indiscutible: ¡el sushi!
Sería como hablar de los grandes festivales musicales italianos sin mencionar Sanremo.
El sushi no es solo comida: es cultura, es poesía, es amor (perdón, me estoy emocionando, déjame recomponerme...).
Pero hablemos claro: comerlo en Japón es una experiencia casi mística. Ya sea que vayas a un restaurante súper elegante en el distrito de Ginza o a un kaiten-zushi más asequible (los del sushi en cinta transportadora, donde puedes divertirte agarrando los platos al vuelo), siempre probarás el pescado más fresco de tu vida.
Dato curioso: convertirse en maestro del sushi no es ninguna broma. Los aprendices pueden pasar años solo aprendiendo a cocer el arroz. Y mientras tanto, muchos de nosotros crecimos echando una lata de atún a la pasta y llamándolo cena...
2. Tempura – ¡Fríelo todo y sin miedo!
Misioneros jesuitas portugueses: ¿quién iba a decir que tendrían un impacto tan importante en tu cena?
Pues sí, fueron ellos quienes llevaron a Japón el arte de la fritura.
¿El resultado? ¡La tempura!
Coge un buen langostino, una berenjena, quizá una rodaja de calabaza, pásalos por la masa y directos al aceite bien caliente.
Está increíblemente buena... de verdad, cuando nos llegue la hora, no nos creméis ni nos embalsaméis: ¡freídnos en tempura!
Lo mejor de la tempura es que, aunque sea frita, no te deja esa sensación de haber sido atropellado por una ola de aceite. Es ligera, crujiente y casi te hace sentir en paz contigo mismo mientras la comes. Sabor sin culpa, ¿qué más se puede pedir?
3. Ramen – El hermano guay de nuestros noodles instantáneos
El ramen es la comida perfecta para cuando quieres comer mucho, gastar poco y quedar de maravilla.
Es una sopa de fideos que te calienta el corazón y el alma. El secreto del ramen está en el caldo: carne, pescado, miso, shoyu... ¡hay para todos los gustos! Luego le añades fideos de trigo, carne en lonchas, huevo, algas y cebolleta, y tienes ante ti un bol espectacular.
¿Lo divertido?
En Japón se considera comida rápida. Lo comen deprisa a la hora del almuerzo, recién hecho y a temperaturas infernales, pero con la elegancia de quien está saboreando una copa de vino en un restaurante de cinco estrellas.
Y nosotros aquí, con nuestros noodles instantáneos, sin palabras.
4. Soba – Los fideos de trigo sarraceno (perfectos para quienes cuidan lo que comen)
¿Pensabas que los espaguetis eran una exclusividad italiana? ¡Ni hablar!
La soba es la versión japonesa de los espaguetis, aunque hecha con trigo sarraceno. Tienen un color gris amarronado que te hace pensar: “Vale, esto tiene pinta de ser saludable”. Y sorpresa: ¡lo es de verdad!
Se sirven calientes o fríos, en caldo o secos, con acompañamientos que van desde tempura hasta huevo. En pocas palabras, la soba es como ese viejo par de vaqueros que queda bien en cualquier ocasión.
Personalmente, somos del equipo de la soba fría. Se come mojándola en una salsa a base de soja llamada tsuyu, que le da ese toque extra que la vuelve realmente increíble. Te lo aseguro: después de comerla, estarás dando saltitos de felicidad.
5. Udon – El fideo reconfortante que te abraza
Pasemos ahora al hermano mayor, más grueso y relajado de la soba: el udon.
Estos fideos son gorditos y suaves, perfectos para esos días en los que necesitas un mimo. ¿La mejor forma de comerlos? En caldo, por supuesto. Añade un poco de cebolleta, tofu o tempura y tendrás tu dosis de comida reconfortante asegurada.
Solo falta que el udon cobre vida, te acaricie la cabeza, te pregunte cómo ha ido tu día y te dé un masaje relajante...
Pero ojo: en Japón hay una auténtica rivalidad entre los fans del udon y los de la soba.
Son como dos bandas rivales mirándose mal, así que cuidado con tomar partido. Aunque, pensándolo bien, ¿sabes qué? Mejor come ambos sin remordimientos: la vida es demasiado corta para elegir.
6. Takoyaki – Deliciosas bolitas callejeras que enganchan muchísimo
Y ahora pasamos a los snacks callejeros.
El takoyaki es el tentempié clásico de los festivales japoneses, y es imposible no enamorarse de él. Son pequeñas bolitas de masa rellenas de calamar, col o gambas, cocinadas en una sartén especial que les da su forma perfectamente redonda.
Son crujientes por fuera y suavísimas por dentro, normalmente cubiertas con una salsa que es una mezcla entre kétchup y mayonesa japonesa. En resumen: una auténtica locura.
El takoyaki es ese capricho que te das después de un largo día recorriendo todas las maravillas que Japón tiene para ofrecer.
Eso sí, atención: es facilísimo comerse un montón sin darse ni cuenta.
Así que, si no quieres que se desate un Godzilla dentro de tu estómago, mejor ve con calma.
7. Onigiri – ¡Del manga a la vida real!
Cerramos por todo lo alto con el onigiri, la bola de arroz que hizo famoso a Japón incluso entre los más pequeños gracias al manga.
¿Sabes esos triangulitos de arroz con una tira de alga alrededor que aparecen por todas partes en los mangas? ¿Esos que el protagonista de turno se pasa el tiempo devorando?
¡Esos mismos! Dentro siempre hay una sorpresa: ciruelas encurtidas, salmón, atún o incluso solo un toque de salsa de soja. Una auténtica maravilla.
Puedes encontrarlos por todas partes en Japón, desde tiendas de conveniencia hasta estaciones de tren. Son el compañero perfecto para un almuerzo rápido o un snack sobre la marcha.
Lo mejor del onigiri es que, además de estar buenísimo, también es económico. ¿Qué más se puede pedir?
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Conclusión
¡Y listo! Ahora ya conoces algunas de las cosas más ricas que puedes comer en Japón.
¿Qué te parece probar alguna de ellas con nosotros, directamente allí?
Y ya que estamos, también podríamos hacer cosas increíbles, como visitar los lugares más fascinantes del país: la espectacular Kioto, los barrios ultratecnológicos de Tokio, el bosque de bambú de Arashiyama, el castillo de Osaka y mucho más.
Echa un vistazo al programa del viaje de 13 días a Japón con Sto Gran Tour y piénsatelo.
¡Nos vemos en Japón!