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Safari Sto Gran Tour

Lo que no sabías sobre los grabados rupestres de Twyfelfontein, en Namibia

Descubierto por casualidad, protegido porque era necesario, y absolutamente imprescindible de ver porque… ¡porque sí!

En la segunda casa de Sto Gran Tour hay un lugar único en el mundo: Twyfelfontein.

¿Nunca habías oído hablar de él?

Mal, muy mal, porque aquí se han conservado durante miles de años algunos de los grabados rupestres más importantes de la historia de la humanidad.

No te preocupes, nosotros lo arreglamos: en este artículo te damos un súper repaso sobre el lugar y el arte que lo caracteriza. Como somos buena gente, no te haremos examen al final de esta mini lección. Pero tú presta atención, ¿vale?

¡VAMOS!

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¿Quién descubrió los grabados de Twyfelfontein?

Imagínate la escena: estás en Namibia, en la región de Damaraland, buscando un buen lugar para que pasten tus vacas. Vas de aquí para allá cuando, de repente: ¡BAM!, aparece ante ti uno de los tesoros de arte rupestre más ricos de África.

Eso es exactamente lo que le ocurrió a David Levin a mediados del siglo pasado en Twyfelfontein. Sí, David, que mientras buscaba el lugar perfecto para su ganado, descubrió una colección de grabados rupestres tan impresionante que casi podría hacerle competencia al Louvre.

Obviamente, su descubrimiento atrajo hordas de arqueólogos, académicos y curiosos de todo tipo. Y el estudio de los grabados reveló enseguida que se remontan a hace nada menos que 6.000 años y fueron realizados por los cazadores-recolectores san, que al parecer encontraban tiempo para el arte entre una cacería y otra.

A pesar de la importancia del hallazgo, la UNESCO tardó bastante en interesarse de verdad por Twyfelfontein, pero en 2007 por fin decidió intervenir y declaró el sitio Patrimonio de la Humanidad. Ya era hora…

Desde ese momento, Twyfelfontein obtuvo el reconocimiento global que merece y, sobre todo, el derecho a ser protegido al nivel de los grandes tesoros de la historia humana.

¿Pero por qué esta zona tiene un nombre tan extraño?

Nosotros también nos lo preguntamos y, buscando un poco, descubrimos el motivo.

Una vez más, todo fue culpa de nuestro David, que cuando se instaló en la zona se dio cuenta de que había un manantial que parecía no garantizar nunca suficiente agua para él, su familia y su ganado. El pobre hombre se desesperaba tanto que un amigo suyo (si es que podemos llamarlo así) le puso el apodo de “Twyfelfontein”, es decir, manantial dudoso en afrikáans.

Años después, David aparentemente vio recompensada su elección, porque consiguió suficiente dinero para comprar el terreno donde se había asentado, al que decidió dar su nombre, o mejor dicho, su apodo: Twyfelfontein.

Muy bonitos estos grabados, pero ¿cómo los hicieron y qué representan?

Vale, David fue un personaje interesante, pero no nos distraigamos y volvamos a los grabados rupestres.

Los de Twyfelfontein están entre las expresiones de arte rupestre más antiguas y sofisticadas de África y, como hemos visto, tienen unos 6.000 años de antigüedad.

Los antiguos artistas utilizaban distintas técnicas, entre ellas el picado profundo y superficial, para crear las imágenes. Este método consistía en golpear la superficie de la roca con herramientas de piedra para eliminar la pátina del desierto y revelar la roca más clara que había debajo. En otras palabras, un trabajo de paciencia infinita, pero que permitió a sus autores crear incluso falsos sombreados y efectos de relieve, lo que sugiere un conocimiento avanzado de las técnicas artísticas y el deseo de expresar conceptos complejos.

Muy bien, pero ¿qué se representa exactamente en estos grabados?

De todo un poco, pero los animales dominan claramente la escena: jirafas, rinocerontes, elefantes, avestruces y leones son los protagonistas del imaginario de quienes grabaron estas piedras. Especialmente famosa es la imagen de un león con la cola erguida, que se cree representa a un chamán o a una figura divina.

Las figuras humanas son menos comunes, pero están presentes en distintas posturas y acciones. Además, también se han encontrado motivos geométricos y simbólicos, como círculos y líneas picadas.

Y ahora, una sorpresa que no esperabas.

Ya te hemos repetido varias veces que los grabados tienen 6.000 años, ¿verdad?

¡Pues no exactamente!

O mejor dicho, eso es cierto para la mayoría, pero no para todos. De hecho, se cree que los más antiguos podrían remontarse hasta hace 10.000 años, y su producción continuó durante muchísimo tiempo, interrumpiéndose al parecer con la llegada de las tribus pastoriles alrededor del año 1000 d. C.

El problema de la conservación de los grabados de Twyfelfontein

La conservación de los grabados rupestres de Twyfelfontein es todo un desafío.

Las principales causas están relacionadas con la erosión natural y los daños causados por el ser humano. Por un lado, la exposición a agentes atmosféricos como el viento, la lluvia y las variaciones de temperatura puede provocar el deterioro de los grabados, a pesar de la dureza de las rocas de arenisca.

Por otro lado, están quienes creen que tocarlo todo y siempre es una gran idea: ¡los turistas!

Para reducir estos riesgos, se han puesto en marcha varias medidas, entre ellas recorridos delimitados, señalización informativa y guías expertos que acompañan a los visitantes.

El reconocimiento de Twyfelfontein como sitio Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2007 impulsó una serie de iniciativas de protección, entre ellas programas de seguimiento regulares para evaluar el estado de los grabados e intervenir rápidamente en caso de necesidad. Además, se establecieron colaboraciones con organizaciones internacionales para obtener apoyo técnico y financiero.

¿Seremos capaces, por una vez, de no estropear una de las obras humanas más fascinantes del mundo?

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En conclusión

Los grabados rupestres de Twyfelfontein son como los grafitis de los antiguos habitantes de la zona y, gracias al bueno de David Levin, hoy es posible admirarlos en todo su esplendor. Nada mal para un descubrimiento totalmente accidental.

Estos antiguos dibujos, que muestran animales y símbolos extraños, nos dan una idea de cómo vivían y qué pensaban estas personas hace miles de años. Cada grabado cuenta una pequeña historia de vida que ha permanecido intacta con el paso del tiempo. Es un poco como encontrar el diario secreto de alguien que vivió aquí hace miles de años.

¿Te intriga esta ventana al pasado, donde el arte antiguo ofrece una mirada a una historia quizá todavía más antigua?

Pues debes saber que Damaraland y los grabados de Twyfelfontein son una parada imprescindible de nuestro viaje en grupo a Namibia: 13 días durante los cuales, además de este lugar espectacular, visitaremos muchos otros sitios increíbles, como el Parque Nacional de Etosha, la Costa de los Esqueletos y Deadvlei, ¡el valle de la muerte!

Da un poco de respeto, ¿eh?

Y eso es todo. Te hemos contado un montón de cosas interesantes sobre Twyfelfontein y te hemos propuesto un tour como ningún otro: ahora te toca a ti.

Reserva tu plaza para la próxima salida: ¡¡¡nos vamos a Namibia!!!

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